Ubuntu, Yo soy porque todos nosotros somos

Es el 2 de febrero del 2018 y estoy sentada frente al mar, en la caleta de Carelmapu, Chiloe, y lo miro viendo su inmensidad y me pongo a pensar que es el mismo mar que trajo a mi abuelita Very desde Inglaterra hace más de 110 años.

Mi abuela paterna Edith Verónica Coghlan Shesmann y allí comienza la historia de mi familia en estas tierras.

Miro el mar, la playa, y pienso que mi abuelita estuvo aquí, en esta misma caleta donde hoy estoy yo, la menor de sus nietas, nunca pude escribir su historia porque me absorbió la vida de hoy, esa que no nos da tiempo para hablar con nuestros viejos, que no nos permite escuchar sus historias y aprender de ellas, estoy donde mismo ella vivió su infancia, aquí jugó, río, lloro, encontró junto a otros niños a la venerada Virgen de Carelmapu, que aún se venera.

El lugar no es tan lindo, pero me embarga una gran emoción al sentir en esta tierra la energía de mi linaje masculino.

La llegada de mi abuelita a Chile fue el producto de una serie de acontecimientos, como pasa en todas las familias, decisiones, renuncias, tal vez, deseo de aventuras, amor, no sé, sólo se que mis bisabuelos Edward y Mariom se embarcaron desde el puerto Southampton a Chile en 1896 con mi abuelita de 5 años y su hermano, debían llegar a Valparaiso, pero por la peste negra fueron desviados al sur y llegaron a Carelmapu, en esta tierra con otro idioma, cultura y creencias. Así se crió mi abuela, con una visión amplia del mundo y una sabiduría adquirida por la integración de estás dos culturas, una mujer de carácter fuerte, independiente y segura, que me legó la capacidad de entender que en la vida no hay una verdad única, sino que hay matices, que debemos respetar a todos, legado que no solo me entrego ella directamente, sino que a través de mi padre, su hijo.

Esta historia es también la de muchas personas que al mirar atrás, comprueban como lo hice yo, que su estadía en esta vida se debe a decisiones, buenas o malas, tomadas por sus ancestros, que gracias a ellos y el camino que decidieron elegir, están en esta tierra y ese milagro merece nuestra total entrega.

Gracias doy a mi linaje paterno por estar aquí ahora y les pido en cada momento que me den la fuerza para vivir los difíciles momentos que la humanidad está pasando.

Gracias doy también a mi linaje materno por el aquí y el ahora. Algún día les contaré que camino siguieron para permitir mi existencia.

 

 

 

3 Comentarios
Deja una respuesta