Amor Microbiano

En algún momento de nuestro aprendizaje formal, nos enseñaron que los microorganismos, se encuentran en todos los hábitats en la tierra y que incluso, en nuestro cuerpo, habitan billones de bacterias que aportan al funcionamiento y protección de las diversas funciones de nuestros órganos. Su característica principal es que son imperceptibles al ojo humano. Sin embargo, la ciencia avanza y dicho conocimiento ha ido en aumento y respondiendo a simples preguntas a medida que concluyen investigaciones.

Respecto a la pregunta: ¿Cuál es el punto de encuentro, entre el amor y las bacterias? ó ¿Cómo se relacionan el amor y las bacterias?, estudios recientes realizados por la Microbióloga Dra. Cristina Dorador de la Universidad de Antofagasta y en entrevista refiere lo siguiente:

“El amor es una manifestación de sentimientos humanos, pero en esa convivencia también hay una interacción microbiana. Cuando estamos al lado de otro, interactuamos de forma invisible. Que esa interacción se fortalezca a través de un vinculo sentimental también tiene una expresión en la biología. Cuando nos damos las manos se transfieren bacterias o simplemente cuando tu pareja toca tu ropa. Esas bacterias pasan a estar adentro nuestro y hay una selección: algunas van a quedar alojadas en el cuerpo, si encuentran condiciones adecuadas, y otra no van a poder adaptarse y se van a morir. Esto es lo interesante cuando hay una convivencia: al principio hay una mayor diversidad microbiana, pero después las bacterias se empiezan a acostumbrar. Va a haber bacterias que eran de tu pareja y que luego están en ti y al revés. A eso lo llamo un ‘amor bacteriano’

La microbióloga Cristina Dorador, experta en bacterias extremófilas

La Dra. Dorador explica que, cada ser humano tiene un microbioma exclusivo y único, el cual, reflejaría nuestra historia. Respecto, del amor de pareja se genera un vinculo invisible basado en la interacción de nuestro microbioma, con el de nuestra pareja. Mientras más nos besamos con nuestra pareja, la “comunidad bacteriana va a crecer”, creando con ella un equilibrio entre nuestro sistema microbiano y el de la otra persona, logrando convivir.

Lo interesante de esta explicación científica, es entender como nos puede afectar biológica-mente cuando la otra persona ya no está, debido a que cuando no hay mas interacción comienza un proceso de recuperación del propio microbioma, situación que se vive en forma paralela al “sentir” la ausencia.

La Dra. Dorador, dice “nuestro microbioma demora aproximadamente un año en recuperarse, de una ingesta de antibióticos, pero no sabemos cuanto tiempo persiste la influencia de otra persona en nosotros. 

Conscientes de lo anterior, la falta de una persona podría incluso llevarnos a una depresión, la que podría estar vinculada a cambios en microbioma, según estudios realizados, lo que nos deja como reflexión, es que el desapego va más allá de dejar de ver a la persona amada y cuando trabajamos en ello, lo debemos hacer desde todo nuestro ser.

Fuente Conicyt
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