“El Yoga como práctica disciplinada fortalece la voluntad. Y eso nos hace fuertes ante las contingencias del momento (hace frío, es tarde), los deseos (quiero comer, dormir, fumar), el estado anímico(hoy me siento enfermo, hoy tengo pereza, hoy me cuesta más trabajo, ya no me interesa): nos hace fuertes y nos hace capaces. Nos empodera porque nos ayuda a creer en nuestra propia capacidad y en lo que podemos lograr. A eso llaman les Yoguis trascender el cuerpo, los impulsos más básicos y nuestro sistema de creencias: el Yoga nos hace libres”.

Lo que busca el Yoga con sus métodos y su filosofía es tener una mente serena que pueda convertirse en aliada. Utilizar la mente para nuestro propio crecimiento y desarrollo, sabiéndola limitada. Cuando no tenemos consciencia de esto la mente nos controla. Nos impulsa con sus ideas y capacidad de razonar,nos sabotea con su inconstancia, sus caprichos, sus creencias fijas, su insatisfacción y sus temores. Por sí sola se va del presente y se proyecta al futuro o reinterpreta inútilmente el pasado. Y, sin que nos demos cuenta nos encontramos en una maraña de miedos y emociones.
Por este motivo, la libertad para el Yoga significa fortalecer nuestro cuerpo para que sea nuestro aliado y liberarnos de nuestra propia mente. Aunque el mundo es cambiante, si vamos más allá de nuestro ser físico y mental, que es limitado y finito, nada es una amenaza.
El mundo cambia porque es cambiante pero lo que más fluctúa es nuestra mente y a partir de ella, cómo nos sentimos. La meditación, más que una práctica, es crear un espacio entre nosotros/as y nuestra propia mente. El Yoga mismo se acerca a esta definición, pues Patanjali lo definió en los Yoga Sutras precisamente como “calmar las fluctuaciones de la mente”. En esa calma, el yoga recrea el silencio donde nuestra actividad mental no interfiere con nuestra unión universal constitutiva.

Tampoco se trata de que nadie vuelva a controvertir, disentir, y mucho menos, que nadie vuelva a sentir. El equilibrio no significa falta de análisis o de sensibilidad. Se trata de que cada vez haya más carcajadas que llanto, más confianza en la vida y mayor valentía que depresión y temor. Se trata de que cada quien, con su nivel de riesgo, de apasionamiento, de expresividad, con sus planes, esté menos vulnerable a los vaivenes del mundo y de la mente, y más enfocado hacia su realización. El Yoga se basa en el amor pero con la disciplina, la ciencia y la estructura que aporta una tradición de miles de años.

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Fuente Gabriela Di Grazia Profesora de  Yoga en Yoga libertad 

Clases de  Hatha Vinyasa, Capital Federal, Buenos Aires

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