Se ha entendido por perdón como el hecho de aceptar que “acá no ha pasado nada y está todo olvidado”. Esto no tiene nada que ver con olvidar ni mucho menos con imaginar que lo que sucedió jamás ocurrió, por el contrario para otorgar el perdón se debe tener consciencia del daño sufrido. Una vez dicho lo anterior, queda la pregunta ¿Cómo podemos perdonar si siempre estamos recordando el crudo momento?, debemos partir de la base que uno no puede borrar el pasado y se debe asumir que lo hecho, hecho esta. Lo único que podemos cambiar es el presente y en base a esto es como entenderemos esta hermosa palabra “perdón”.

El ángel del perdón, Sandalfón nos dice lo siguiente: “el perdón es un acto de amor hacia uno mismo, ya que libera las emociones y energías tóxicas que nos impiden estar en armonía”. Esto es de suma importancia entenderlo, ya que se tiende a creer que si hemos obrado mal y estamos arrepentidos podemos ser perdonados, sin embargo esto parte por uno mismo. Esta situación se reafirma cuando establecemos que no podemos regalar algo que no tenemos (como se dijo en el artículo 2 “La importancia del amor propio”). La tranquilidad y estabilidad no se origina de un acto externo, sino que se construye con un cambio propio. Si queremos un mundo repleto de amor debemos empezar por llenarnos de este sentimiento nosotros mismos.

Una nueva definición de perdón podría ser esta: “método para liberar el dolor y los malos recuerdos para quedarse solamente con el aprendizaje”. Esto tiene que ver con nuestros sentimientos hacia un hecho y no con las acciones del resto. Esto quiere decir que en materia del perdón no importa como actúen los demás hacia nosotros e incluso si nos genera daño, pues lo importante es saber ver el aprendizaje. Además, en muchas ocasiones nos sentimos mal por actos de seres que no son importantes en nuestras vidas, pues nosotros escogemos como nos afectan las palabras/actos de los demás. Dicho de otra manera pero un poco más burda, “nosotros asignamos el arma con la que nos va a dañar el otro, este puede ser un cuchillo muy afilado o simplemente una bolita de papel”.

Entonces debemos entender que nuestra alma que sufre por el dolor, no está siendo afectada por otros, sino que somos nosotros mismos quienes la apresamos en este intenso sentimiento de amargura. El primer paso para perdonar, es justamente perdonarse a sí mismo, perdonarse por permitir que nos dañen tanto. Comprendamos que somos personas únicas en el mundo, que estamos acá por un hecho, que venimos a ser felices y nunca esclavos de nuestros pensamientos.

Una vez entendido lo anterior, Sandalfón nos dice que es de suma importancia dejar de creer que siempre tenemos la razón, eliminar la sensación de sentirnos siempre victoriosos y de convencer a los demás de nuestro punto de vista.

Para perdonar debemos cambiar la perspectiva, dejar de asociar tal situación o persona con el dolor y cambiarlo por aprendizaje, es necesario caer para saber cómo levantarnos. Una vez que cambien la visión de las cosas y agradecer todo lo aprendido (aunque esto sea duro) podremos abrazar la sensación de libertad, la magia angelical de Sandalfón.

 

Meditación con Sandalfón para liberar el dolor

  • Buscar un lugar tranquilo y apagar el teléfono o cualquier artefacto que nos pueda provocar distracción.
  • Se puede ambientar el lugar con Aromaterapia de Salvia, una vela de color verde y/o sonidos de la naturaleza (opcional).
  • Cerramos los ojos y respiramos profundamente siete veces.
  • Relajamos el cuerpo y respiramos de manera tranquila.
  • Llamamos mentalmente al arcángel Sandalfón para que nos ayude y visualizamos como nos rodeamos con su hermosa luz protectora.
  • Vamos a pensar en aquella persona o situación que nos genera dolor y nos mantiene con una sensación de atadura.
  • Miramos a la persona o vemos nuevamente aquella situación y nos preguntamos ¿Qué debemos aprender de esto?
  • Lo primero que se nos venga a la mente es lo que debemos aprender, empezamos a respirar de manera profunda y tranquila para dejar el dolor, sentimos como en cada exhalación se libera esta amargura.
  • Visualizamos como Sandalfón encapsula este aire de dolor y se lo lleva para entregárselo a Dios.
  • Nos despedimos de la persona y/o situación con una risa en nuestro rostro.
  • Sentimos la sensación de libertad y empezamos a sentir nuevamente nuestro cuerpo.
  • Abrimos los ojos lentamente.

Ahora puedes experimentar como tu alma se ha liberado de aquel tremendo peso, eres libre y de la mano de Sandalfón ya nada puede hacerte caer. Ahora este ser de luz es parte de ti y nos sentimos orgullosos como Angelorum de poder presentártelo y traer los ángeles a tu vida y tu hogar. ¡Un abrazo!