Existe una línea muy delgada entre caer en el juego del ego y realmente hacer la tarea que te indicó tu guía para seguir avanzando.
Es impactante cómo cuando tienes una situación particularmente compleja en tu vida, la luz, te presenta oportunidades para trascenderla.
Por ejemplo, en mi caso personal, salí de un encuentro de Coach, con mi instructor de Kabbalah, analizando todo lo conversado y repasando en mi cabeza en qué situaciones de la vida soy sumisa, para estar consciente de ellas cuando se me volvieran a presentar y así, hacer lo contrario a la sumisión y no subyugarme a la voluntad de otro.
Dándole vueltas en mi cabeza a esto, pensé en cosas como mi trabajo, y todas aquellas veces en que me quedo callada y no digo lo que pienso o siento, aunque no esté de acuerdo. Cuando en casa, me quedo callada para no pelear de nuevo con mi novio. O cuando, en una discusión de grupo sobre algún tema prefiero no decir nada porque mi opinión es totalmente opuesta a la de todo los demás y no quiero generar una polémica. Y así, muchos otros ejemplos venían a mi mente.
Entonces, sin darme cuenta, se presentó esta perfecta ocasión en mi casa, con mi novio y una amiga que se estaba quedando con nosotros, en la que, teniendo una discusión con él, mi amiga intervino con su mejor intención, pesando quizás que iba a ayudar.
Frente a esto, les planteo varios escenarios posibles:
1. Me quedaba en silencio, haciendo lo que mi amiga decía, haciéndola feliz a ella y sintiéndome infeliz yo.
2. Le decía lo que me viniera a la mente en ese instante, lo que traería como consecuencia inevitable, su enojo y una pelea.
3. O respiraba profundo, resistía el impulso de decirle lo primero que me viniera a mi mente y razonaba, para desde el amor, expresar lo que realmente pensaba o sentía, liberándome así de la sumisión al Ego, pero sin hacerle daño a nadie.
¿Se dan cuenta de la delgada línea entre ser presos del Ego o no?
Por supuesto, como estaba discutiendo con mi novio, estaba sometida al 1% totalmente, lo que me llevó a tomar la opción número 2, y sin pensar en nada, menos en las consecuencias (sólo en que tenía que dejar de ser sumisa), salí de la sumisión impuesta por mi amiga para caer en la de mi propio Satán.
Tras esto, y luego de pasar un día entero practicando mi speech (torturándome mentalmente), conversé con mi amiga y le expliqué por qué pasaron las cosas de esa manera, y le pedí disculpas por la forma en que le había hablado, y le replantee mi situación y mi punto de vista, dejando clara mi opinión del tema en cuestión, para seguir haciendo la tarea que mi instructor me había encomendado.
Pero ahora, y luego de mi clase de Kabbalah de hoy, me pregunto…
¿fui a hablar con mi amiga desde la culpa? O ¿desde el aprendizaje de la situación y el amor?
¡¡¡Hehehehehe!!! como me río de mi misma.
Creo que con la frase “torturándome mentalmente”, queda clara la respuesta.