Frente a ciertas situaciones nuestra vida puede parecer una verdadera prueba, la cual nos pone barreras por cada paso que damos. El agotamiento puede concluir en una herida a nuestra alma e incluso romperla en su totalidad dejándonos en pedazos.

El contexto en el cual estamos insertos tampoco es de ayuda, un mundo hecho para que trabajemos casi todos los días relacionando nuestro hogar solo con descanso recuperando nuestras energías para volver a gastarlas en algo que no nos hace realmente felices. Es decir, nuestro motor que impulsa nuestro cuerpo se desgasta en acciones que no son por amor, ¿Quién ama realmente lo que hace? ¿Cuántos son felices llevando una vida que gira en torno a las obligaciones?, sin contar aquellas personas que con el trabajo llenan ciertos vacíos del espíritu.

Podemos concluir que se nos está pasando la vida en momentos forzados, en sufrimiento, en el sentimiento de injusticia. La mayor parte nuestro hermoso tiempo se nos está esfumando, trabajando para el deleite de otros. La sociedad está cada vez más enferma, es cosa de ver las estadísticas de calidad de vida, o prender la televisión y ver las noticias. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué ya casi ni nos saludamos?, palabras como “permiso”, “por favor”, “gracias” y otras más se están usando cada vez menos.

La pregunta esencial es ¿Quién nos puede ayudar?, claro está que los entes gubernamentales no, nuestros amigos o familia a veces carecen de la voluntad o no tienen la palabra justa que necesitamos oír. Por lo tanto la respuesta es: nosotros mismos.

La voluntad está en nosotros, el verdadero cambio pasa por nuestra esencia, somos los arquitectos de nuestro destino y el camino que construimos. Pero a veces, no sabemos lo que realmente necesitamos y los deseos nos engañan y nos hacen esclavos de cosas innecesarias. Entonces surge otra pregunta ¿Cómo saber lo que realmente necesito?, la respuesta no está en el mundo terrenal, el cual es dominado por lo material, sino que muy por el contrario, está en el mundo espiritual, energético y sensorial. Un lugar mucho más profundo, en el cual existe una hermosa sociedad de voluntarios dispuestos a ayudarnos en todo momento, ellos nos escuchan sin interrumpirnos, jamás nos critican y cuestionan nuestras acciones, son nuestros verdaderos consejeros ya que en ellos no hay ambición, tampoco conveniencia, sino que están con nosotros movidos únicamente por el amor, estos seres son: nuestros ángeles.

Los ángeles son seres hechos de la misma manera que la humanidad, es decir, tienen alma, espíritu y energía, sin embargo su cuerpo es inmaterial. Al tener su cuerpo de dicha manera, para ellos no existen los límites, rompiendo todas las leyes de la física o ciencia cualquiera. La única ley que los rige es la del libre albedrío, es decir que ellos no nos pueden imponer su pensamiento, tampoco interrumpirnos en nuestro diario vivir. Por esta ley, ellos solo pueden acudir a nosotros cuando los llamamos desde el corazón.

Existen varias maneras de establecer la comunicación con los ángeles, una de las más conocidas es la meditación, un ejemplo de esta puede ser el siguiente ejercicio:

Meditación para conectarte con tu ángel

  • Buscar un lugar tranquilo.
  • Ambientar con aromaterapia, melodía de relajación o piedras semipreciosas (opcional).
  • Acomodarse y cerrar los ojos.
  • Respirar profundo siete veces.
  • Relajar el cuerpo.
  • Puede ser que la mente traiga al recuerdo nuestras cosas pendientes. Frente a esto, imaginar como una poderosa luz se posiciona frente a nosotros y expulsa toda ansiedad.
  • Visualizar como la luz empieza a tomar una forma humana, se nos acerca de manera muy armoniosa y escucha todas nuestras necesidades.
  • Después de un rato este ser nos entrega un pensamiento.
  • Le agradecemos por el regalo.
  • Empezamos a visualizar el lugar donde estamos, empezamos a mover los dedos de las manos y pies lentamente.
  • Abrimos nuestros ojos.

Felicitaciones, haz establecido una conexión angélica. Esto no es más difícil que hablar con tu mejor amigo o escuchar un sabio consejo de tus padres.

Nuestra misión como Angelorum es llevar los ángeles a tu hogar.

Muchas gracias por leernos, un abrazo.