Hola a tod@s amig@s de MU. Para que me sigan conociendo, queriendo y también odiando jjjj (espero que no) mi nombre es Edu Parod y esta vez quisiera compartir con ustedes más que una reflexión, quiero compartir un estilo de vida que aprendí en un curso de Diseño de Permacultura que imparte la Ecoescuela El Manzano, la vida armónica con la naturaleza.

Con ellos aprendí la premisa de que un Mundo abundante generoso y para todos es posible, no sólo en un futuro muy lejano si no que hoy mismo. Vivimos en una tierra generosa y el problema ecológico somos nosotros, la gente común.

No debemos esperar soluciones de las grandes corporaciones o de estado alguno, si no hay una base ideológica de parte nuestra y un cambio interno.

El Manzano es una granja y una comunidad que practica la sustentabilidad ecológica y la vida consciente con la naturaleza y el cuidado del hombre. si quieres conocer más sobre estas iniciativas y certificaciones, visita http://elmanzano.org/

Una de las frases más atrevidas y su vez hermosas que aprendí durante mi internado en El Manzano, fue que la escasez, NO EXISTE, por el contrario, vivimos en un mundo completamente abundante, donde el alimento, el agua y los recursos naturales alcanzan para todos, esto incluye plantas y animales. Solo debemos ser buenos mayordomos de los recursos de nuestro planeta y usar una regla tan simple como efectiva… hacernos cargo de nuestra MIERDA.

Cuando escuche esto me vi confrontado en la creencia que cargaba desde hace años, que este mundo ya no daba abastos, pensé, desde que se habla de calentamiento global hemos vivido en una psicosis colectiva de que todo se va a acabar, por lo tanto debemos apresurarnos en aprovechar las ofertas y las cosas que el mercado ofrece ya que son la solución, fácil y al alcance de la mano, solo hay que abrir la billetera. Iniciamos así una vida cómoda, donde se nos dá todo lo que “necesitamos” en productos listos para consumo. El ciclo del agua es un ejemplo de aquello. Hemos preferido los productos envasados y pretratados en vez de hacer nuestra propia comida.

El problema principal de estos productos es su envase, plástico por doquier, reemplazando la cáscara de las frutas por bellos y pintados envases de plástico. Compramos estos productos y los llevamos a nuestro hogar, una vez que los consumimos, el plástico va a dar al bote de basura que luego es llevado a un vertedero y allí se multiplica toneladas de basura que va a dar a quemas masivas  o simplemente son arrojadas a nuestro preciado Mar. Pero como a nosotros nos importa un carajo porque el problema es de “otro”, la municipalidad o la ciudad se debe encargar de esto porque para eso yo pago derechos de basura, fácil y cómodo ¿No?

Se implantó en nuestra sociedad la idea de que la sociedad vive un tiempo de  cambios importantes, sobre todo en lo ecológico. Un mundo donde se hace cada vez mas necesario encontrar soluciones para el abastecimiento de agua, energía y alimento. De estas consideraciones se ha creado un Establishment que da pie a la creación de “soluciones” como el uso de semillas transgénicas, uso de pesticidas, herbicidas y la venta de comida falsa.

Esta es una cadena de “producción” gigante que involucra a muchos actores de la industria, por ejemplo la de patentes, donde los gobiernos permiten que las corporaciones se apoderen de el código genético de plantas flores y animales nativos, dejando a la naturaleza y  millones de años de evolución, como patrimonio y propiedad intelectual de un grupo. Esto obliga a los estados a perseguir con multas y cárcel a los granjeros que usen semillas patentadas sin haber pagado el royalty a sus dueños o haberles comprado las semillas en su cadena de retail. Existen muchos casos de fertilización cruzada entre campos, donde una granja orgánica recibe por acción del viento, la semilla transgénica de un fundo vecino donde sus cultivos no son orgánicos. Cuando las granjas orgánicas han sido fiscalizadas y se encuentra material patentado, deben pagar altas sumas de dinero en multas haciéndoles mas difícil la producción orgánica. Muchos de ellos han desistido de la iniciativa y se han vuelto productores transgénicos porque es mas barato comprar la semilla que pagar multas prohibitivas, sin contar que el costo de las certificaciones que respaldan una producción orgánica, están llenas de complicados procesos de revisión y de altos costos también.

¿Alguna vez hiciste el experimento del poroto en una mota de algodón?

Este brotaba y dejaba un fuerte olor en nuestro refrigerador. Bueno en aquel tiempo, las semillas brotaban siiii aunque parezca increíble que esto nos sorprenda.

En el video anterior la niña se llama Elise ella hizo este experimento con una papa comprada en su mercado de abastos, lo que descubrió fue que las patatas estaban cubiertas por un herbicida llamado Bud Nip, que se usa para evitar que crezca maleza y que el mismo tubérculo brote. práctica que solo apunta a que una papa sea VENDIBLE, en cuanto a color, uniformidad y calibre. El criterio nunca apunta a su calidad de consumo en humanos.

El problema es que este químico sigue siendo activo al momento de ser consumido. Cuando una patata llega a tu casa viene con BUD NIP  y tu lo consumes.

La polémica que causó este video, fue entre un grupo de científicos defensores del  BUD NIP y la niña Elise que se convirtió en un símbolo de la lucha por conseguir comida limpia y sana. Existe un grupo con conflictos de intereses, que venden estos herbicidas y han asegurado bajo sospechosos estudios científicos, que estas papas son inofensivas para el consumo humano y que el tóxico se degrada volviéndose inofensivas al momento de llegar los productos a los mercados finales, también han argumentado que el consumo de BUDNIP sólo podría ser perjudicial en grandes cantidades. El experimento de Elise demuestra lo contrario, dando la razón a las agrupaciones de defensa que advierten el uso y abuso de sustancias como el Budnip.

El blog de ciencia de la Universidad McGill, en Canadá, coincide en que efectivamente las papas dulces son rociadas con Bud Nip para evitar el brote de ramas, porque no son buenas para la venta; sin embargo, aclara que la sustancia no resulta peligrosa para el consumo humano, a menos que se consuma en dosis “monstruosas”.

El blog agrega que las cantidades que se encuentran en las patatas dulces son reguladas y están muy por debajo  de cualquier nivel que supondría un peligro .

Precisamente allí está el problema y la gran trampa no solo las papas están rociadas con químicos, también los tomates y absolutamente TODAS las frutas y verduras que consumimos. Si medimos una papa, sus niveles de toxicidad pueden estar dentro de lo permitido o del umbra, pero si consideramos que en nuestra dieta entran muchas verduras y frutas como limones, naranjas que también vienen con altas cargas de pesticidas, el escenario cambia y el impacto negativo en nuestra salud producto de una dieta a base de estos frutos es altísimo. Esterilidad, cambios hormonales, cánceres y otros problemas se advierten en nuestra salud en el consumo de estos productos.

Como la industria persigue alcanzar reditos economicos y no resolver la escasez o dar solución al hambre, nos han adiestrado en convertirnos en selectivos a la hora de elegir nuestros alimentos basados en criterios de calidad. Imagina esta situación: Vas al supermercado de tu barrio, y encuentras en la góndola de las frutas y verduras una imagen como esta:

Si nos fijamos esa uniformidad en tamaño color y forma que son atributos externos de la fruta, también se reflejan en los atributos internos de ella, sabor, aroma textura etc… la pregunta del millón es, ¿Qué procesos usan los productores para alcanzar este calibre y calidad? ¿Qué pasa con los frutos que no cumplen estos estándares?

Acá ingresamos a un circulo vicioso que no es muy bueno para nuestro bolsillo y salud. La cadena de retail (supermercados y distribuidores) exigen para efectos de exhibición, optimización de espacios transporte y otras aspectos logísticos,  un estándar para productos que cumplan y puedan ser comercializados, que generalmente superan las exigencias de los códigos sanitarios impuestos por los gobiernos de turno, a los que le suman las exigencias propias del mercado. Estos estándares también deben cumplir con lo que la misma cadena de supermercado publicita como producto de calidad, que es entregar una fruta mas parecida a algo salido de una fábrica que a algo producido por la naturaleza. Las unidades que no cumplen con estos estándares pasan a un mercado de segunda mano donde se vende al mismo precio o simplemente son desechadas literalmente botadas a la basura, perdiéndose miles de kilos por producción. Mucha producción AGRÍCOLA está catalogada como “alimento no apto para el consumo humano” basándose en códigos sanitarios locales, cuando supera la cantidad de químicos o han sido expuestas a agentes contaminantes. Acá es donde entramos en el problema de la fiscalización y de como podemos saber si se ha manipulado un producto para que se apto para el consumo humano. No sabemos si los productos que se cuelan a los mercados de segunda mano fueron desecho de producción industrial o si vienen de granjas orgánicas.

Este es un extracto del Reglamento sanitario chileno en vigencia:

ARTÍCULO 14.- Para los fines de este reglamento se entenderá por: a) adecuado: suficiente para alcanzar el fin que persigue este reglamento; b) contaminación: la presencia de microorganismos, virus y/o parásitos, sustancias extrañas o deletéreas de origen mineral, orgánico o biológico, sustancias radioactivas y/o sustancias tóxicas en cantidades superiores a las permitidas por las normas vigentes, o que se presuman nocivas para la salud. La presencia de cualquier tipo de suciedad, restos o excrementos. Aditivos no autorizados por la reglamentación vigente o en cantidades 9 superiores a las permitidas

Lee el Código sanitario de Chile aquí

Nótese que el Estado de Chile ¡permite! que puedas ingerir sustancias tóxicas y radioactivas (no es lo mismo que radiactivas, no pensemos en Los Simpsons y el Señor Burns) en cantidades iguales o menores a las permitidas por la norma.

Esto no solo me impacta, debo reconocer que me da impotencia y rabia.

  1. ¿Quienes determinan los niveles permitidos?
  2. ¿Por qué tienen que haber niveles permitidos?
  3. ¿No deberían ser eliminados del mercado al menor rastro de estos agentes?
  4. ¿Existe una cuota de Inevitabilidad al usar químicos en sus procesos?
  5. ¿Estamos obligados a ingerir estos agentes?

Uno de los peores argumentos a favor del consumo de estos agentes tóxicos presentes en nuestra comida es que, las cantidades presentes en un alimento son inocuas y no representan un riesgo “comprobado” para la salud humana.

Claro si me como un toxi-tomate no me dará cáncer ni nada, pero si sumamos todo el alimento que consumimos a diario, ya sea agrícola, carne frutas y verduras, o alimento envasado, que contienen “pequeñas dosis” de colorante, endulzantes, preservantes, aditivos, saborizantes etc etc etc…. grano a grano construyó una montaña de toxinas para mi cuerpo.

Maceteros pequeños para uso en la cocina, bellos, simples de mantener y sabrosos.

Una mini huerta en el balcón de un departamento.

Una de las soluciones propuestas por la permacultura es esta: Cultive su propio alimento. Busque semillas orgánicas y encuentre un lugar comunitario o propio donde poder plantar y obtener desde plantas para el consumo, hierbas medicinales, maceteros para cocina, hasta un bosque comestible.  Si dispone de un patio, cree un mini bosque comestible, con árboles frutales y una huerta. Verá como su hogar se llena de colores, aromas y también sabores. Verá como llega biodiversidad y la vida a su hogar. Ponga comederos de aves y bebederos. plante flores y ayude a la polinización y a las abejas, de esta manera obtienes la felicidad del espíritu que te permitirá la oportunidad de reparar el mundo, aportando tu parte, convirtiéndote en un agente de cambio real, para tu familia. Tu entorno  verá y agradecerá  como la tierra y el planeta es realmente generoso y abundante.

Bebedero de aves con materiales reciclados

Reduzca drásticamente sus desechos de plástico, estamos acostumbrados solo a consumir y devolver Mierda a los ciclos del sistema. Es tanta la basura que el planeta no alcanza a reciclar de manera natural. Existe un continente completo en el pacífico hecho de Plástico de desecho que se ha acumulado recibiendo por años la basura de las ciudades

Entregue desechos limpios al sistema natural, si es nuestro deber. Aguas mas limpias, menos o nula cantidad de plástico. Haga compost de sus desechos orgánicos, y use esa tierra en sus huertas. Haga ecoladrillos

Úselos o regale, hay mucha gente que construye con estos materiales y reducen el impacto que causan cuando son desechados como basura.

Estamos en un punto de no retorno, si hoy mismo se acabará la contaminación y la humanidad tuviese cero huella de carbono, el planeta tardaría más de 500 años en restaurarse y es posible que no lo logre y se erosione por completo, esto es el equivalente al cáncer planetario.

Nuestra especie no debe ser considerada un cáncer, debemos  ser el anticuerpo, la medicina natural del planeta, esa es nuestra misión universal. Por eso el cambio es activo y un deber. Si usted tiene hijos y nietos piense en ellos, un mundo abundante para todos es posible, pero no espere que alguien haga algo o que los estados legislen, como vimos eso está muy fuera de los intereses ni mucho menos de cuidado de las personas. Debemos ser agentes de cambio hoy en nuestros hogares, aprendamos de la mejor profesora, la pacha mama.

Tengo esperanza de que se puede lograr.

Edu.